San Valentín: Love-no-love

No fuiste tú; tampoco, yo. Simplemente no fue el momento correcto. Porque tuvimos demasiados días lluviosos como para florecer este amor; o quizás, simplemente, no era temporada. Pero hoy llegamos a febrero y el verano me lleva a ti, a tu recuerdo.

Sé que no había nada malo en ti, tampoco en mí. Fuimos como debíamos ser a esa edad. Con miles de defectos en un par de corazones demasiado inocentes para conocer la forma correcta de amar. Así que, a pesar de todo lo que dije, sé que eras tu mejor versión en el tiempo que nos tocó. Sin embargo, yo era demasiado joven para entenderlo; y tú, demasiado impaciente para esperar hasta que yo entendiera. Pero, tranquila. Esto no es un reclamo. Que de lo nuestro, me quedo con la foto en donde salimos más sonrientes. Sí. De lo nuestro, me quedo con el mejor recuerdo, sin nostalgias de lo que pudo ser y sin rencores de lo que no fue.

Y como dice una canción, aunque ya está de más, necesitaba yo escribirte algo así. Pues yo sigo pensando en ti, espero que aún pienses en mí. Que me recuerdes sin rencor y me desees lo mejor; porque no debería existir odio entre dos personas que se amaron tanto.

Por eso, entre mi silencio y tu ausencia, te digo todo lo que debí decirte y no supe cómo: tenía que pasar todo lo que nos sucedió para que yo encontrara estas palabras. Para pedirte perdón por todas mis promesas rotas, para perdonarte por todo ese amor inocentemente equivocado. Pero, sobre todo, para perdonarnos a ambos. Para dejarte ir y para soltarme de ti.

Y ahora que ya no estás, llévate contigo mi amor, pero déjame el recuerdo de haberte amado. No te lleves mis reproches, ni mis malos ratos. Quédate con nuestros mejores recuerdos, con los viajes más inesperados, con nuestros días más soleados. Rebusca entre tus sueños pospuestos y cumple el más imposible de ellos. Que cuando volvamos a vernos, quiero escuchar de esas historias, verte feliz del tiempo sin mí.

Ten paciencia para amar y esperar el amor. Sé prudente para confiar, pero dispuesta a ser decepcionada de vez en cuando. Aunque siempre, cuídate más de lo que yo te cuidé.

Hasta que volvamos a vernos, solo prométeme que no dejarás que te amen menos de lo que tu corazón alcanza a recibir. Y hasta entonces, yo prometo no amar menos de lo que te amé a ti.

Hasta que volvamos a vernos, que lo único que nos debamos sea esta promesa y el darnos las gracias por habernos conocido, por haber aprendido, por haber coincidido en errores y temores.

Hasta que volvamos a vernos, gracias por haber sido mi primer amor, y perdóname por no ser yo el último de tus amores. Y si te sirve de algo saberlo; te llevaste lo mejor de mí, pero me dejaste lo mejor de ti. Porque aquí no hubo ganadores ni perdedores. Solo fuimos dos personas que se amaron.

Hasta entonces, recuerda que te ves bonita siempre, que aunque tomes mil fotos, en todas te ves igual de bonita. Recuerda que siempre fuiste la chica más lista de la clase. Recuerda que antes de mi, traías el corazón roto; y que después de mí amarás a otro. Pero, sobre todo, recuerda que siempre que seas mejor que ayer, hoy ya eres perfecta. Y que nadie te diga lo contrario; todo va a su tiempo.

Hasta entonces, ámate más de lo que te amé yo y más de lo que cualquier hombre podría amarte.

Hasta entonces…


Que todos se enteren