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De Startrek a Game of Thrones: las lenguas inventadas

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Captura-Startrek

¿NuqneH? Para convencernos y atraparnos, un universo de ficción debe mostrarse sólido en muchos frentes: no solo en la trama que envuelve a los personajes o la consistencia de la personalidad de estos en cualquier situación en la que su creador los coloque; esta solidez debe probarse también en las relaciones que establecen entre ellos. Allí es clave el uso de idiomas. Mucho más si la ficción de la que hablamos es Startrek, esa fantasía a medio camino entre la diplomacia intergaláctica y la búsqueda de una paz intercultural.

Hoy ya no pasaríamos por alto cualquier silabeo inventado al vuelo intentando mostrarse como una lengua completa. Sería aceptar garabatos por escritura. El cerebro humano -no solo el de los haters- está entrenado para encontrar inconsistencias, y si se trata de series de largo aliento como Startrek o Juego de Tronos, en las que idiomas que solo existen en esas ficciones se escuchan una y otra vez en conversaciones complejas, cualquier inconsistencia solo será más notoria con el tiempo.

El pionero en la creación de lenguas y universos no vino del cine, si no de la literatura. El escritor JRR Tolkien, creador de El Señor de los Anillos y catedrático en filología histórica, ya se entretenía desde niño inventando lenguas por puro placer estético. Tolkien consideraba que una lengua no podría estar completa sin la historia de sus hablantes o sin en el entorno en el que ésta que se hablaba. Fue esta necesidad creativa la que lo movió, ya en su madurez, a crear la Tierra Media y todos los mitos que la rodean. En este lugar imaginado elfos, humanos y enanos podrían darle un hogar a sus creaciones ligüísticas. De esa ambición nacería El Señor de los anillos, considerado entre los libros más influyentes del siglo XX. Cuando Peter Jackson se embarcó en adaptar el mundo de Tolkien al cine, ya contaba con amplio material lingüístico en forma de vocabularios, gramáticas y genealogías de las lenguas de la tierra media, compiladas por el mismo Tolkien y sus adeptos.

Ese es, por supuesto, un caso excepcional. En el caso de Startrek la ciencia- ficción vino al rescate. El recurso futurístico del traductor universal, presente desde la serie original, eliminaba las barreras del idioma a nivel galáctico. Un dolor de cabeza menos para los guionistas, pero un flaco favor a la credibilidad. En la teleserie sesentera casi no se le da importancia a esta complejidad -la lengua Klingon es mencionada apenas en un episodio… por un Klingon hablando en inglés-. Fue recién para la película Startrek III: The search for Spock en 1984, que los productores contactaron al lingüista Mark Okrand, experto en lenguas nativo-americanas, para escribir los diálogos en klingon. Lo que inicialmente fue un trabajo de una semana, basicamente dedicarse a las líneas específicas, terminó convertido con el tiempo y la dedicación de los fans y del propio Okrand, en una lengua completa con vocabulario, fonología y gramáticas. Existen hasta traducciones completas de Shakespeare, desarrolladas por aficionados.

Marc Okrand creador del Klingon, posa con fans. – Cincinnati Klingon Christmas Carol

El fenómeno de las comunidades de fans que aprenden, desarrollan y preservan lenguas construidas no es nuevo. Recordemos el caso del esperanto. Fue una lengua creada por el oftalmólogo polaco L. Zamenhof a fines del siglo XIX y se popularizó rápidamente por sus motivaciones idealistas: unir a la humanidad bajo un idioma común (Zamenhof tomó para su invención muchos elementos de diversas lenguas europeas). Aunque no logró su cometido,y es poco probable que lo haga, ha llegado a ser la lengua construida con más hablantes, contando en la actualidad con casi dos millones esparcidos por el mundo. No es difícil imaginar a una lengua ficticia moderna llegando a números parecidos en el futuro, tomando en cuenta que la tecnología y la velocidad de las comunicaciones pueden acelerar el proceso. Como ejemplo de esto tenemos el na’vi. Tal vez recuerdes a las criaturas azules de la película Avatar (2009) de James Cameron. Habían largas secuencias de diálogo en na’vi en esa película y los actores debieron seguir un entrenamiento especial para pronunciar correctamente la lengua creada por Paul Frommer. Pero había más gente prestando atención. Desde 2009 hasta ahora se ha conformado una comunidad de hablantes de na’vi, desarrollada casi exclusivamente en internet, de una forma que no hubiera sido posible en los tiempos del esperanto.

Desde los tiempos del Startrek original hasta ahora, contratar lingüistas para la producción de series, películas y videojuegos se ha convertido en una norma de la industria. Aunque tal vez debas quedarte hasta el final de los créditos para encontrarlos. Incluso usos muy limitados de una lengua construida, como el Kriptoniano del planeta de Superman, en Man of Steel, requirieron de un trabajo especializado. La antropóloga lingüista Christine Schreyer, cuyo campo de estudio es la revitalización de lenguas muertas, pasó un año creando el kriptoniano casi desde cero, con solo el nombre algunos personajes y planetas. En una entrevista, Schreyer explica el proceso: “Cuando buscas empezar a construir un lenguaje, empezamos creando los sonidos, el estudio de la fonología; ya desde ahí pasamos a la morfología (cómo se forman las palabras) y a que tipo de estructura tienen las oraciones en esa lengua”. Un proceso similar se siguió para crear la lengua dothraki de Juego de Tronos, partiendo de frases sueltas y nombres en los libros de G.R.R Martin. David J. Petersen, tal vez el inventor y consultor de lenguas más notorio de la actualidad, llegó a crear un vocabulario de más de tres mil palabras que continúa expandiéndose.

Diálogo en Na’vi

Así que la próxima vez que escuches un lenguaje raro en tu serie o videojuego favorito, dale algo de crédito a los nerds que se quemaron las pestañas creándolo. La construcción de lenguajes no es menos importante que los efectos especiales y se merece más reconocimiento del que ya tiene.

TlhIngan Hol Dajatlh’a’? Qapla’!

(hablas klingon? buena suerte!)