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Rick and Morty, entre el vacío y el horror

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Captura – Netflix

“Un sacerdote y un payaso entran a una cantina, cualquier interacción que pudieron tener ahí es irrelevante”- Un chiste nihilista

¿Recuerdan el discurso de Carl Sagan en la vieja “Cosmos”?:

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica.(…) Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cuán fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida

Ese punto de luz pálida al que se refiere Sagan es la última foto de la tierra que la sonda Voyager tomó antes de desaparecer para siempre. Un píxel solitario en la nada. Considerando que es un discurso de tiempos de guerra fría y amenaza de un holocausto nuclear, la moraleja era que no somos tan especiales y por eso debíamos cuidar de nosotros mismos. Tan Inspirador como aterrador.

Sin religión o mitos para llenar los vacíos de nuestra propia ignorancia, nos queda la certeza de un espacio infinito para llenar con nuestros miedos y la sensación de intrascendencia de nuestras vidas. O peor aún, la irrelevancia de nuestros propósitos en el gran orden del universo. Lovecraft, el escritor que acuñó el término horror cósmico, apeló a criaturas incognoscibles y amorales para llenar esos vacíos. El foco del miedo no está en los innumerables tentáculos de Cthulhu, si no en nuestra indefensión frente a él, en nuestra incapacidad para comprender su voluntad.

Fotografía – Voyager

¿Cómo puede defenderse la mente de tal impotencia, de tal sensación de pequeñez? Suele hablarse de las cinco etapas del duelo y la pérdida: negación, ira, negociación, depresión, y finalmente aceptación. De seguro encontraremos escuelas de pensamiento (o su equivalente de hoy, grupos de facebook) por cada una de estas etapas. Están los que concilian el destino humano con la ciencia que dice que no importamos, y están aquellos en estado de negación para quienes la tierra es plana y la verdad está oculta a causa de  una conspiración. Otros leyeron a Nietzsche la semana pasada y creen estar en la último fase aunque por la noches sus pesadillas los traicionen. Rick and Morty se ríe de todos ellos por igual.

Desde su premisa, el show lleva el vacío a la ‘N’. Rick viaja por infinitas dimensiones y líneas temporales paralelas, algunas con ligeras variaciones respecto a su origen y otras simplemente absurdas. Rick también puede manipular el paso del tiempo, aunque por sus consecuencias no lo recomienda. La serie deja en claro que todo ello es producto de un individuo y su ciencia. En muchas de esas dimensiones paralelas existen otros Rick que también lograron lo mismo. Si alguna vez Rick pasó por la desesperación ante el vacío, por la negación o la ira, eso es algo que no llegamos a ver. En el punto en que la serie lo presenta, Rick está muy por encima del proceso. Pero no su nieto, Morty.

La vida de Morty era normal hasta que su abuelo regresa a casa, tras un viaje interdimensional que le tomó 20 años. Su abuelo lo utiliza en aventuras y lo lleva con él para alcanzar sus propios fines hedonistas. En el episodio piloto, tras ver a una criatura nacer y envejecer en apenas unos segundos de ciclo vital, su abuelo lo contiene con la frase “no pienses en eso”. De acuerdo a la máxima narrativa de mostrar el proceso en vez de enunciarlo, la serie no lo explica todo de golpe al espectador; espera el momento adecuado, y aun ahí, lo suelta para que se oriente sólo a partir de los personajes.

Captura – Netflix

La primera transformación de Morty llega recién 6 episodios después. Por accidente, Rick y Morty han destruido a la humanidad en su línea de tiempo natal, y aunque logran escapar a otra idéntica en la que todo se soluciona, ellos mueren también. Así que al salir del portal deben enterrar sus propios cadáveres y tomar sus lugares como si nada hubiera pasado. Para Rick es natural, pero para Morty es un trauma. La respuesta de Rick es “no pienses en ello”. Y la repetición de esa frase es un hito. Dos episodios después, la hermana de Morty monta en ira al descubrir que su nacimiento no fue planeado y selló la vida miserable de sus padres. Para consolarla, Morty le habla de su propia tumba en el patio, y de cómo debió que enterrar su propio cadáver. Es una de las líneas más memorables de la serie: “Nadie existe por una razón, ni pertenece a algún lugar. Todos vamos a morir. ¿Ven a ver la tele?”

Si lo tradicional es la búsqueda de un sentido, o la aceptación del sentido que la religión, el Estado o la familia le dan a nuestra existencia, Morty pasó de camello a león: se liberó de todas esas cargas y ahora trata de convertir a otros. Su libertad es la indiferencia. Aunque proponen soluciones distintas, el discurso de Sagan y la línea de Morty dicen básicamente lo mismo. Ninguno de los dos trata de llenar con mitos los vacíos de nuestra ignorancia, pero ambos se columpian entre la esperanza y el nihilismo. Y como ocurre con los buenos memes, la serie Rick and Morty pretende decir más que lo que dice, y sus fans (y haters) pretenden entender más de lo que entendieron. En el limbo entre ambos extremos está la verdad.