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Okja o cómo alimentar la amistad

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Captura/ netflix

“Degenerates, degenerates, you will all turn into monkeys”
Slavoj Zizek

La historia de Mija y su amigo Okja el super cerdo nos remonta a una larga tradición de niños y mascotas en anime, cine, televisión y videojuegos. Hay algunos elementos comunes en este arquetipo que Okja cumple cabalmente. El niño o niña es adorable, la mascota es inocente o al menos amoral. Hay siempre un intento de humanizar a la mascota, pero es insuficiente, intencionalmente. La línea que divide una historia de dos amigos y otra de un humano-dueño y su animal-mascota es que la humanización nunca es completa. La mascota no deja de ser mercancía, propiedad o alimento. La mascota será siempre sacrificable, o se sacrificará leal, voluntariamente. Esta voluntad debe interpretarse como una señal de que no hay en la mascota un conflicto en aceptar su verdadera naturaleza, a diferencia del drama existencial que mueve las historias de cyborgs, robots o humanoides, desde Pinocho.

Captura/Netflix

Okja, el super cerdo gigante, es además una creación humana, dotada de empatía y docilidad, amén de una inteligencia superior a la de un delfín, y por si fuera poco, una carne deliciosa. Aquí entra la realidad para sabotear la relación entre Mija y Okja, una amistad forjada en diez años de vida juntos en las montañas surcoreanas. Okja es un animal de granja y Mija, que ha crecido a su lado, le ha tomado cariño y no puede aceptar que el destino de Okja sea el consumo humano.
No hay que salir de la ficción para saber que las mascotas de uno pueden ser el alimento de otro. Eso hace que el conflicto principal de la película sea cercano a todos. ¿Cómo resolvemos la disonancia de considerar a ciertos animales amigos, propiedades y alimento a la vez? Contar cómo se resuelve ese asunto, o analizar qué tan subversiva es la película al respecto, sería revelar mucho de la historia. Lo único que podemos adelantar sin caer en el spoiler, es que si la ves se te quitarán las ganas de comer chicharrón en los próximos días, pero difícilmente te convertirás al veganismo. También puedes ignorar todo lo anterior y ver Okja simplemente por Tilda Swinton.