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Netflix vs Cannes – Lucha de titanes

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Para los cinéfilos, el tema de la semana ha sido el enfrentamiento entre Netflix y el Festival de Cannes. Netflix participa del festival con dos producciones propias que no serán estrenadas en salas francesas: The Meyerowitz Stories del director Noah Baumbach y la fantasía de ciencia ficción Okja del director Bong Joon-ho. Y Cannes, que va en su edición número 70, anuncia que desde el año entrante no recibirá en competencia a ninguna película que no tenga asegurada su estreno en salas francesas.

A primera vista, podría verse como un conflicto entre conservadores y modernos. La prensa estadounidense ha tomado la resolución de Cannes como un veto a Netflix. Pero la controversia va mucho más allá. En realidad se trata de intereses gigantes de la industria e incluso de una suerte de reivindicación de identidad para Francia.

La legislación francesa protege a la producción cinematográfica al impedir que las películas sean exhibidas en cable o plataformas SVOD antes de tres años de haber sido estrenadas en salas. Esta ley se conoce como “la ventana francesa” y es una regulación que definitivamente afecta los intereses económicos de Netflix, que es productora y distribuidora a la vez. No es de extrañar la reacción de Cannes, que lleva setenta años relacionando productores, distribuidores, actores, directores, exhibidores, es decir, a toda la cadena de la industria del cine.

La vocación del Estado francés es asegurar la continuidad y protagonismo del cine de salas, tan importante para la cultura francesa. Ningunear a las salas locales toca los nervios no solo de los organizadores del Festival, puede ser visto como un desafío a la identidad cultural de los franceses. Christophe Tardieu, director del CNC (Centro Nacional del Cine) afirma que Netflix es “la perfecta representación del imperialismo de la cultura americana”.  Cabe recordar el origen del festival de Cannes: poco antes de la segunda guerra mundial el Festival de Venecia, bajo el régimen de Mussolini, ignoró a la favorita La gran ilusión de Jean Renoir y premió en ‘combo’ a Olympia de Leni Reifenstahl y Luciano Serra pilota de Goffredo Alessandrini, en una suerte de prolongación cultural de la alianza ítalo-germana.

El ingreso de Netflix al mercado con películas de calidad ha puesto en alerta a la vieja guardia del cine mundial. La precaución no está de más: recordemos lo que pasó con los rental de video como Blockbuster (del que ya casi no queda ni el recuerdo). La idea de adaptarse a los tiempos para sobrevivir no tiene una sola interpretación. A su modo, es precisamente lo que está haciendo Cannes y la industria a la que representa: se para firme para sobrevivir al asedio de un monstruo que parece capaz de arrasar con todo. Probablemente el monstruo se vea obligado a llegar a un acuerdo.

Pedro Almodovar, presidente del jurado de Cannes en esta edición, lo ha resumido muy bien: “las nuevas plataformas deben asumir y aceptar las reglas del juego ya existente, lo que implica respetar las actuales ventanas de los distintos formatos de exhibición así como las obligaciones de inversión que actualmente rigen en Europa”. Para el afamado cineasta español, la llegada de Netflix es “enriquecedora”, pero igual sería “una enorme paradoja que la Palma de Oro o una película que reciba cualquier otro premio no se pudiera ver en una gran pantalla”.

¿Es posible un punto de equilibrio que permita a las plataformas y a la industria coexistir sin que una amenace la existencia de la otra? Una salida en este sentido no parece muy lejana. En entrevista a THR el vicepresidente de Netflix Robert Roy comentó que Netflix “definitivamente no es anti salas pero sí anti ley de ventana”. Roy señala que podrían considerar una exhibición limitada de sus películas en salas francesas y que están abiertos a discutir eventuales estrenos simultáneos en salas y su plataforma. Por su parte, el nuevo presidente de Francia, Emmanuel Macron ya ha dicho que está dispuesto a revisar la ley de “ventana francesa”.

Pues bien, al público le viene bien que más películas estén a su alcance, sea desde el sofá, sea desde la butaca. A veces queremos la comodidad de casa y la experiencia de total control sobre la pantalla…a veces queremos ser esos seres de la oscuridad, asombrados y diminutos ante la inmensidad de la gran pantalla. No tiene que ser lo uno o lo otro… queremos de los dos. #NetflixAndChill.

Foto 1: Fotograma de Okja
Foto 2: Foto de prensa de The Meyerowitz Stories
Foto de portada: www.lanación.com.ar