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Es definitivo, en videojuegos la nostalgia también vende

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Captura – Cuphead

Quizá ya has oído hablar de Cuphead, un juego de plataformas con un diseño que homenajea a la animación de los años 30, desarrollado en gran parte de manera artesanal. Pues bien, la última sensación de los videojuegos independientes ha alcanzado la cifra de 1 millón de copias vendidas a menos de un mes de su lanzamiento. Para ponerlo en perspectiva, el álbum musical más vendido en Estados Unidos el año pasado, “25” de Adele, llegó tan solo a 750 mil, combinando ventas en físico y online.

Cuphead ganó notoriedad temprana a raíz de su trailer, estrenado en 2014 (el juego estuvo en desarrollo desde el 2010), sorprendiendo por su animación fluida y buen diseño. Su estética retro y su similitud con los viejos shooters de plataformas como Contra o Metal Slug. Pero por más revuelo que causara el trailer, no esperábamos que el juego se convirtiera en un verdadero hit.

El logro es mayor aún si tomamos en cuenta que Cuphead es una producción independiente, creada por un estudio pequeño y nuevo. Y es que los juegos independientes suelen andar en su propio nicho, lejos de las millonarias producciones (y ganancias). Cada cierto tiempo pasa que un juego rompe la barrera del mercado indie y entra con fuerza en el mainstream, ocupando titulares y noticias, a punta de pura calidad y la perseverancia de genios solitarios. Debido a los obstáculos de la creación independiente, con los que el público puede identificarse fácilmente, la historia de los sufridos creadores pasa a formar parte del producto mismo, con una mirada romántica del sacrificio. Por ejemplo, es sabido, parodiado y memeado que los creadores de Cuphead debieron hipotecar sus casas y renunciar a sus trabajos para poder terminar el juego tal como querían, asumiendo todos los riesgos.

Historias similares ya se contaron en el documental IndieGame – estrenado en netflix hace unos años-, como el éxito meteórico de Ed McMillen, creador de Super Meat Boy y la macabra Binding of Isaac, o la de Phil Phish y su juego de plataformas Fez. Sin embargo, centrarse solo en narraciones de éxito no debe hacernos perder de vista una realidad más cruda: en un mercado de juegos independientes sobresaturado, la gran mayoría de aventuras no obtienen ganancias, y pueden terminar en un rotundo fracaso. Mayor razón para admirar y disfrutar esta obra de arte.